Enfermedades cardiovasculares

Las enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio (IM), el accidente vascular cerebral (ACV) y la enfermedad vascular periférica, continúan siendo la primera causa de muerte prematura en los países occidentales.

En España, existen 10 millones de hipertensos, solamente el 30% de ellos están controlados. Hay un millón de españoles con síndrome metabólico, 100.000 ictus anuales y 20.000 muertes por problemas cardiovasculares en un año. La prevención se inicia con el control de los factores de riesgo cardiovascular, para reducir la probabilidad absoluta a los 10 años de desarrollar un episodio cardiovascular mortal.

Como prevenir las enfermedades cardiovasculares:

  1. Modificar el comportamiento del paciente o el estilo de vida, en adoptar una dieta saludable, evitar el consumo de tabaco, el control del peso y el sedentarismo; es muy importante la relación médico-paciente y la implicación del personal de enfermería en esta tarea.
  2. Evita el tabaquismo, con identificación del grado de dependencia y la predisposición a dejar de fumar por parte del paciente, disponiendo de un calendario de visitas por parte de un experto que lo apoye con intervenciones terapéuticas o tratamiento substitutivo.
  3. Dieta sana, que comporta reducción de peso, de la presión arterial, mejora del perfil lipídico, control de la glicemia y reducción de la trombosis; las calorías ajustadas para conseguir una reducción del 10 al 20% del peso; se debe fomentar el consumo de frutas, verduras, cereales, pan integral, productos lácteos desnatados, pescado y carne magra.
  4. Control del peso, especialmente en las personas obesas, en las que tienen sobrepeso y una circunferencia de la cintura > de 102 cm. en los hombres y > de 88 cm. en las mujeres.
  5. Control de la presión arterial. Actualmente consideramos presión normal por debajo de 140 mm Hg la sistólica y 90 mm Hg la diastólica, pero si el paciente es diabético, debemos obtener cifras < 120/75 mm Hg. Utilizamos fármacos a parte de tener un perfil de seguridad favorable, reducen la presión arterial y la morbi-mortalidad Cardiovascular.
  6. Control de lípidos. Se considera un colesterol total normal de 200 mg los valores de las LDL que estarán por debajo de 160 mg si no hay factores de riesgo cardiovascular, si existen dos o más, el valor es de 130 mg, y si se trata de una prevención secundaria, el valor está por debajo de 100 mg. Las HDL, el colesterol “bueno” debe estar por encima de 40 mg en los hombres y de 45 mg en las mujeres. Los triglicéridos igual o por debajo de 150 mg. Se ha observado beneficio en el control de los lípidos en los jóvenes y en ancianos por encima de los 75 años.
  7. Control de las diabetes. Es importante destacar que su presencia se puede retardar con medidas que modifican el estilo de vida de las personas que tienen una alteración en la tolerancia a la glucosa (síndrome metabólico), también debemos enfatizar que el buen control metabólico de los diabéticos previenen las complicaciones microvasculares. La reducción del peso y la actividad física es el primer objetivo en el buen control de la glucosa, independientemente de los fármacos que se pueden utilizar en su tratamiento con insulina y/o antidiabéticos orales. En los pacientes diabéticos el control de la presión arterial y de los lípidos es más estricta que en los que no lo son. También hay que considerar la antiagregación plaquetar en este grupo de pacientes.
  8. Control del síndrome metabólico. Su diagnóstico se realiza por la presencia de 3 o más de los siguientes apartados: 1. Perímetro abdominal > 102 en los hombres y > 88 en las mujeres, 2. Triglicéridos > 150 mg, 3. HDL < 40 en los hombres y < 50 en las mujeres, 4. Presión arterial > 130, 5. Y una glucosa plasmática > 110 mg/dl, tienen más riesgo de enfermedad Cardiovascular. El principal objetivo es el cambio de estilo de vida en medidas no farmacológicas.
  9. Los fármacos que han demostrado mejoría en la supervivencia Cardiovascular son los antiagregantes plaquetarios en todos los pacientes con enfermedad Cardiovascular (cerebral y cardíaca), en los diabéticos, en los hipertensos controlados y en presencia de más factores de riesgo Cardiovascular; los betabloqueantes en pacientes que han tenido un infarto de miocardio o una disfunción ventricular izquierda, Los IECA en el tratamiento de la hipertensión arterial o ICC por disfunción distólica y distólica ventricular; las estaninas como controladoras de los lípidos plasmáticos y de los fenómenos inflamatorios de las arterias coronarias y los anticoagulantes en la prevención del embolismo cerebral y/o periférico.

Los seis fármacos habituales para tratar enfermedades cardiovasculares son:

Diuréticos, betabloqueantes, inhibidores de la IECA, antagonistas del calcio, antagonistas II y los alfabloqueantes, reservados en el tratamiento combinado y en casos de hipertrofia prostática benigna. La toma del fármaco debe ser diaria y para siempre, bajo el estricto control del médico, del especialista y de la enfermera. También se debe tener en cuenta la labor de formación a realizar por los farmacéuticos.

Fuente:

nicotinaweb.info

Dr. Jacint Teste Cabau

Cardiólogo.
Jefe de Servicio de Medicina Interna.
Responsable de la Unidad de Factores de Riesgo Cardiovascular.
Hospital de Santa Maria.
Lleida.